El selfie de Fernando Pardo.
El selfie de Fernando Pardo.

Corizonas son la mezcla perfecta de Los Coronas y Arizona Baby. Y esta noche actúan en la sala Hangar. Antes, el Corona Fernando Pardo se presta a un cuestionario loco en plan selfie.

PREGUNTA. Vuestro último disco es Nueva dimensión vital. Esta es una entrevista por wassap. Un selfie sacado con móvil… ¿Son estos los nuevos buenos viejos tiempos?

RESPUESTA. ¡Claroooooooooou! Renovarse o morir, abrir las ventanas, que el aire corra y la luz alumbre una habitación que ya empezaba a oler a rancio. El viejo periodismo está muerto, ¡viva el nuevo periodismo, vivan los nuevos buenos viejos tiempos, viva el wassap y la nueva dimensión vital!

P. ¿Hacer buen rock en castellano es una patada en los huevos a los redneck de Make America great again?

R. En nuestro caso una deuda pendiente y un reto, por lo poco habitual de que ese maridaje acabe con éxito.

P. ¿Con vuestras barbas y vuestra tez, teméis no poder volver a IUESEI?

R. Qué va, en los IUESEI adoran a los españoles, saben que somos sus amigos y que amamos su música, su cine, su cultura, que llevamos sus vaqueros y que estamos más influidos por su herencia cultural que de la de nuestros abuelos. De hecho muchos norteamericanos creen que estamos en alguna parte entre Estados Unidos y México, algo muy cercano para ellos. Yo creo que antes que ser de la Comunidad Económica Europea teníamos que habernos convertido en el estado americano en Europa. Allí entienden mejor nuestro idioma que en Alemania, Inglaterra o Francia, aceptan a nuestros actores carismáticos, o a nuestros jugadores de baloncesto. ¡Y seguro que no quieren quitarnos la siesta ni cambiarnos el huso horario! Aquí les aceptamos con cariño y respeto y sabemos, como país de camareros que somos, que se esfuerzan con el idioma, que dejan buenas propinas y que son dados a la fiesta y al jolgorio, pero con educación, siempre con educación.

P. ¿Qué le dice Corizonas al muro de Trump?

R. Vamos a hacer una pintada gigante en el muro que diga, “contra el estado, alucine total”. Somos muy vieja escuela, listillos de barrio, y tal como pintan las cosas apostamos por una mezcla de escapismo y hedonismo.

P. Vais a tocar en Córdoba, donde el obispo reescribe la geografía y la historia: ahora la Mezquita es bizantina y “los moros solo la pagaron”. ¿Da como argumento para una melancólica balada country?

R. Si, ya me la imagino, con el acento texano de Aznar cuando vino de ver a su amigo Bush: “Los moros solo la pagarouuuuunnnnn, y estamos trabajando en elliooouuuu…”. En España la realidad siempre supera la ficción. ¡Somos la polla!

P. ¿El country podrá ser patrimonio inmaterial de la humanidad, como el flamenco?

R. Seguro que ya lo es, ya sabes en el mundo de Trump todo es más grande y más inmaterial, bueno y material si hace falta. Lo mejor del mundo country, allá por los IUESEI, es que cualquier estrella de medio pelo gira sin parar, vende discos, sale en la tele y vive en su rancho, con su preciosa mujer rubia, su caballo y sus perros de raza. Además su hija se puede convertir en una gran estrella del pop. Es el caso de Billy Ray Cyrus y su hija Miley Cyrus. Aquí mientras tenemos al figura de la guitarra flamenca, que toca por los bares con una guitarra de tres cuerdas que ni siquiera es suya. Nos encanta el artista maldito, casi en la pobreza, para que una vez muerto podamos decir “yo vi al Niño Miguel tocando en un bar por una cerveza o dos monedas”. Me da la impresión de que eso de “el flamenco como patrimonio inmaterial de la humanidad” no revierte en los flamencos, más allá del amor y la dedicación que tienen por ellos en las peñas flamencas. Me parece que el patrimonio inmaterial no es algo a lo que los flamencos de nivel medio o bajo le puedan sacar mucho partido. A no ser que sea alguna de las estrellas, para el resto solo queda el anonimato y que se vayan buscando otro curro por si acaso.

P. ¿Para cuándo un banjo por seguirillas?

R. Eso se lo dejo para alguien mas talentoso que yo, para alguien mas trabajador y con mas arte, que yo tengo poco. Yo soy el clásico vago español, el de toda la vida, el que lleva la vida del hijo bohemio de millonario, sin grandes preocupaciones, el que está para pocos esfuerzos y muchos disfrutes. Soy el último de una estirpe de gozadores mediterráneos, que lleva una vida suave, soltando cargas de profundidad por aquí y por allá, consciente que donde las dan las toman, sin evitar jamás el cuerpo a cuerpo y sabedor de que lo mejor de mi lo dirán cuando muera. ¿Banjo por seguirillas? No gracias, demasiado esfuerzo, lo dejo mejor para un americano y su envidiable cultura del esfuerzo.

No hay comentarios aún

  • Hola, guest